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jueves, 7 de noviembre de 2013

Nicolás Sequeira, un arquero de selección

El jugador que milita en las divisiones inferiores de Lanús, describió su paso por los seleccionados nacionales juveniles


Por Julián Lescano

miércoles, 6 de noviembre de 2013

El club más grande de la Rosarina


     Pablo VI se coronó campeón del Torneo Gobernador Molinas de la temporada actual y sus figuras opinaron de este gran momento

Por Germán Casagrande

lunes, 16 de septiembre de 2013

¿Son compatibles el fútbol y el estudio?

     La importancia de poder combinar estas dos disciplinas junto al apoyo de los clubes más grandes de la ciudad de Rosario en los jóvenes

Por Germán Casagrande

De Fazio: “Es mucho el gasto y nadie ayuda”

Dirigentes soslayaron lo duro que es gestionar un club chico
por los altos impuestos y el mantenimiento de instalaciones

(Por Federico Aubets) Echesortu Fútbol Club es uno de los clubes de barrio más conocidos de Rosario, condición que logró a lo largo de los años por sus logros deportivos y su fluida actividad social. Carlos De Fazio, su presidente y Gustavo D`Andrea, asesor deportivo, explicaron cómo se forjó esta institución, que hace muy poco cumplió su 80° aniversario y que lleva el nombre de un distrito con el que está muy identificado y al cual representa en sus distintas actividades deportivas.
“Se fundó por un grupo de socios. Empezamos con la sede, que estaba en calle 9 de Julio entre Constitución y San Nicolás. Luego con el paso de los años, la entrada de la misma pasó a San Nicolás 1350, donde comenzaron a desarrollarse las prácticas recreativas”, explicó el coordinador. Y prosiguió: “Primero se hizo fútbol de salón por eso el club se llama Echesortu Fútbol Club, después sumó cancha de bochas y un par de salones”. 
 ¬El integrante de la comisión directiva destacó que la construcción de la pileta durante la década del 70’ le dio mucho movimiento a la institución haciendo que aumentara la cantidad de socios. “En estos últimos 25 años, en los cuales yo trabajé se hizo el gimnasio cubierto de básquet de parquet con tribunas, tres espacios nuevos, donde se practican artes marciales y bailes, y se climatizó la piscina”, analizó D’Andrea.
Echesortu también se compró un terreno donde se realizó un espacio verde junto con unos quinchos para afianzar la actividad social. Asimismo se hizo cargo del club Lavalle, que estaba en remate, durante muchos años lo usaron como salón y cancha de padle, y ahora a través de un fideicomiso vendieron el espacio para construir otra pileta climatizada que se usa para entrenamiento
De Fazio ha sido la cara visible de la institución en las últimas cuatro décadas. Ejerció el cargo de presidente entre 1975 y 1983. Luego en 1987 agarró la posta de nuevo hasta hoy,  desgastado por lo que significa tanto tiempo de gestión y pensando en delegar su función a otros jóvenes dirigentes que piden pista en la comisión directiva.  
“A mí lo que me interesó fue componer a este club, que lo agarré estando mal. Lo más importante de mi gobierno es lo deportivo, mientras que la actividad social está limitada por los requisitos exigidos por SADAIC (actores y compositores de música) y AADI CAPIF (artistas interpretes y productores de fonogramas),  porque antes organizábamos bailes para gente de todas las edades”, sostuvo. Y añadió. “Hoy Echesortu tiene 1800 socios, en el 2005 llegó a tener 2500 afiliados”. 
El líder de la institución afirmó que en este momento están atrasados en el pago de impuestos y que tanto la provincia como la nación no les deberían cobrar esas ’pavadas’ ya que aglutinan a los chicos para que salgan de la calle. A su vez valorizó la función que cumplen ya que es una herramienta para sacar a los pibes de la droga. 
La administración de un club de barrio no es una tarea sencilla, ya que estas instituciones se autofinancian sin prácticamente ningún tipo de respaldo económico por parte del estado ni empresas. “Entra muy poca plata y la salida es muy grande porque las leyes son muy estrictas en lo que respecta al pago del personal en blanco, también el agua, luz, instalaciones, es mucho lo que se gasta y nadie te ayuda con nada”, sintetizó De Fazio.
Y para colmo la actual situación económica del país complica el panorama. “En la etapa que estamos viviendo se está haciendo muy difícil. Hace 10 años el deporte tenía auge, los clubes estaban llenos de gente y ahora lo primero que la gente deja son las salidas y el deporte”, enfatizó D’Andrea. Y subrayó: “Estamos en un país subdesarrollado, en las naciones avanzadas la mayoría de los deportes se practican con apoyo del estado hacia las universidades y escuelas”. 
Más allá de la difícil coyuntura,  la participación de Echesortu en algunas disciplinas es muy destacada y ha ganado relevancia en el ámbito deportivo de la ciudad y la provincia. “Las que más se destacan son tres: el básquet, deporte que se practicó toda la vida y que juega la primera local, al igual que el futsal,  mientras que en natación tenemos campeones argentinos, representantes en certámenes sudamericanos, finalistas en copas  ¬del mundo, y hace 10 años que somos campeones rosarinos en todos los niveles”, explicó D’Andrea. 
Al ser el encargado del deporte acuático, analizó con mayor precisión el éxito de la institución en esa área por encima de los otros clubes: “Trabajamos mucho en las inferiores, en las escuelas de natación,  mantenemos a los deportistas en la edades en las que tienen que explotar, desde los 15 hasta los 22 años, mientras que el resto de los clubes los dejan, nosotros los amparamos con una gran actividad social  y con un enganche desde la parte deportiva. 
Pensando en el futuro de la institución, el asesor deportivo aseguró que van a tratar de mantener el club en buenas condiciones, y  de progresar en lo que respecta a la infraestructura. A su vez comentó que la gran prioridad es poder construir un estadio más junto a otro salón para  convocar a más gente y ofrecer el servicio que la gente necesita. 

El escenario político canalla al rojo vivo

Luciano Ceffaratti y Nelson Fegueas analizaron el presente 
institucional de Central de cara a las elecciones del 2014 

(Por Federico Aubets) Las distintas agrupaciones que conforman el arco político canalla ya comienzan a palpitar lo que serán los próximos comicios que se llevarán a cabo en el 2014, aunque todavía sin fecha oficial confirmada. Luciano Ceffaratti, líder del Crece, y Nelson Fegueas, representante y miembro fundador de Refundar Central, dieron su visión de cómo ven el futuro institucional del club y qué papel van a jugar sus respectivos espacios. 
El mandato de Norberto Speciale al mando de Rosario Central entró en su último año, el titular de la institución auriazul tiene la posibilidad de presentarse pero aún no manifestó su deseo de hacerlo. Fuentes consultadas indican que su futuro está atado a la obtención de un logro deportivo por parte del plantel de primera división de fútbol. Viendo el presente futbolístico, el sueño de Speciale parece una verdadera odisea. El panorama es complicado para el mandamás canalla, que más allá de lograr el ascenso en mayo, es apuntado como responsable directo de la estadía del club durante tres años en la B Nacional y de este presente poco optimista en primera.
El Crece se formó hace más de 10 años y  cuenta con una fuerte militancia, su postura ha sido crítica desde el primer momento hacia  la actual comisión directiva. “No enfatizamos tanto en la corrupción, sino en la improvisación, falta de proyecto, algo que Central no tiene desde hace tres décadas”, señaló el referente partidario. Y añadió: “Las dirigencias creyeron que con cinco o seis tipos pueden manejar una institución como la nuestra, cuando no hay control, hay perdida de dinero, ya sea por focos de corrupción e improvisación”. 
Este espacio político se presentó en cuatro elecciones y nunca pudo ganar, incluso en una ocasión sufrió un probado fraude electoral, que les birló la posibilidad de llegar al gobierno. “Hemos hecho muchas autocríticas, por ahí nos hemos sabido comunicar el mensaje de que lo institucional es la raíz de todo y que los logros deportivos dependen de eso”, añadió Ceffaratti. A su vez, la cara visible del Crece argumentó que muchas veces se quedaron en la crítica y no supieron explicar bien el proyecto. 
“La conclusión es que si el Crece tenía razón antes, con más razón la tiene hoy. Si hubo 4.000 tipos que nos votaron hace tres años, más todavía lo van a votar hoy. Y los que no nos votaron es como que dijeron ’estos flacos tan equivocados no estaban’, había una base de razón y realidad en lo que planteábamos”, analizó. El abogado expresó que no está confiado de que su partido gane los comicios ya que la política es muy dinámica pero que se ven bien porque nunca han dejado de trabajar.   
Por otra lado, Refundar es un espacio que se creó en 2010 a través de una página web tras el descenso canalla, en el cual se agruparon algunos hinchas que se sintieron responsables por la pérdida de la categoría al no estar comprometidos activamente. El lema que los identifica es “Central es nuestro, exigir es defenderlo” y lo cumplen a rajatabla involucrándose en todos los temas a fondo.   
Nelson Fegueas, uno de sus principales exponentes,  dio su punto de vista de cara al año electoral que se aproxima: “El ambiente político comienza a calentarse, las agrupaciones que tienen intenciones de presentarse son las que vienen trabajando hace tiempo como también otras nuevas como la 1889 y por supuesto, el oficialismo no va a faltar aunque todavía no ha mostrado sus cartas”.  Y añadió que quien representa a este último siempre tiene la ventaja porque tiene mayor apoyo y difusión mediática. 
 “Es más de lo mismo, manejan al club de la misma forma que lo hicieron Vesco, Scarabino y Usandizaga, hay dos tipos que toman las decisiones y un grupo que los rodea”, disparó contra Raza Canalla. Por otro lado, el miembro de Refundar destacó la participación que  tuvieron en la comisión por la reforma del estatuto, una causa que persigue toda la oposición. 
 Uno de los principios programáticos de esta conglomeración es que no pretende encuadrarse en el rol de oposición sino que está para sumar para el club. Su integrante fundador manifestó que los actuales dirigentes le ocultan información a los simpatizantes, principalmente con el acuerdo efectuado con Tiro Federal: “No se sabe que se firmó, quiénes lo hicieron, por los hechos parece que está en ejecución ya que se Central controla deportivamente la primera de Tiro y al socio no le comunicaron los pormenores del contrato”. 
Negueas también fustigó a los famosos  “inversores amigos”, quienes han operado toda la vida en la institución. “Nunca dan la cara, nunca se sabe cuánta plata ponen y cuánta sacan, siempre de espalda al socio”, sintetizó.  
Para Cefaratti hay cosas que son innegociables para su espacio político: “No vendemos ni prestamos las banderas que llevamos desde siempre como la coherencia, lo fuerte es el grupo y el proyecto. Por eso nunca participamos en rejuntes de agrupaciones, ni en lugares donde lo único que se discute son los cargos”. Y prosiguió: “Hemos tenido un camino de congruencia en el discurso, cuando Usandizaga arrancó con la idea de postularse, nos vino a buscar y fue unánime el no porque no representaba nuestra idea de gestión, a lo mejor hubiésemos llegado al poder y hubiésemos terminado mal, yéndonos”.
El líder crecista propone soluciones  para el  corto, mediano y largo plazo. “Si te quedás en el corto plazo, perdés visión de futuro, por ejemplo subís a primeras y no sabes qué hacer con el club”, enfatizó. A su vez fue crítico de la aparición fugaz de personajes, que de un día para el otro sólo aparecen cuando llegan las elecciones : “Los nombres propios van contra de los proyectos y del trabajo en equipo, yo veo muy bien que Gonzalo Belloso, Gonzalo Lazzarini y Horacio Usandizaga en su momento, tengan ganas de participar y comprometerse en política, pero lo que veo mal es que solamente se queden con optimizar el nombre propio y no lo compartimos porque creemos que el fuerte de una gestión está en el grupo de trabajo.
Penetrar en el hincha con estas temáticas no es una tarea fácil para las agrupaciones políticas del club porque las mismas no figuran en la agenda de los medios masivos de la ciudad. Los formadores de opinión no le dan real importancia a los problemas institucionales y en parte tienen responsabilidad de haber creado la mentalidad en el socio de que lo único que importa es lo que pasa adentro de la cancha y lo demás es secundario. 
“A nosotros nos ha costado porque el hincha vive en el día a día del fútbol y tampoco nos ayuda cómo la prensa  se lo transmite a la gente ya que hay 10 tiras deportivas y el 90% del tiempo hablan del entrenamiento, si hay algún jugador lesionado o quién va a jugar de lateral derecho”, argumentó Ceffaratti. Y añadió: “No se hablan de los verdaderos problemas y no es una crítica al periodismo, porque dice lo que la gente quiere escuchar pero el público también quisiera saber cuál es el origen de los males en los clubes”. 
 El abogado sostuvo que “si la gente vinculara la ausencia de logros deportivos en los últimos años con lo institucional, rápidamente habría una transformación pero todavía no ha hecho ese camino, cuando lo haga se va a dar cuenta e incluso viendo otros ejemplos como Vélez y Lanús. Asimismo agregó que esos equipos tienen muchas menos posibilidades que Central y un cuarto de su potencial. 
Fegueas propone “concientizar al resto de los socios y hacerles entender que el club está más allá del resultado de un partido. Si se quedan en  sus casas no lo ayudan, todo lo contrario, le hacen el juego a todos los que lo vienen manejando desde hace 30 años”, fustigó. Aunque afirmó que algunos jóvenes se han sumado a Refundar en este último tiempo reconoció que hay gran mayoría que desconoce porque no se la informa.  
Más allá de las diferencias que puedan existir entre los referentes partidarios con respecto a las formas de encarar y resolver los problemas,  todos ellos colocan al club por encima de las cosas y  personas, sienten que militar por y para Central es lo mejor que les pudo pasar en la vida. Finalmente será el socio, quien a través de su voto, el año que viene decidirá si quiere prolongar la agonía o dar un rotundo cambio de rumbo. 

lunes, 26 de agosto de 2013

Lo que nadie te contó del partido solidario

     Personalidades del fútbol, espectáculo y periodismo se unieron para ayudar a los afectados de la tragedia ocurrida en la ciudad de Rosario

Por Germán Casagrande

El hombre de los desafíos


(Por Federico Aubets) Es difícil encontrar en el mundo del fútbol un protagonista que tenga la seguridad que expresa Federico Arias a través de sus palabras cuando hace referencia a sus modos de ver la vida y el deporte. Su experiencia en el fútbol internacional y su formación educativa le han aportado herramientas para hablar con conocimiento de aquellos temas que trascienden lo que sucede dentro del perímetro del campo de juego.

Federico Arias jugó en muchos equipos y vivió en varios países, pero una de las cuentas pendientes que tuvo como jugador fue no haber podido retirarse con la camisa de Rosario Central, el club de sus amores. “Siempre fue mi sueño, y aún teniendo edad para jugar, porque tengo 34 años, considero que estoy afuera del circuito futbolístico y mi aporte tendría que ser desde otro lado”, reflexionó Torpedo.

En Arroyito vivió buenos momentos y asimismo cosechó amistades. “Laureano Tombolini es el jugador con quien mejor relación tengo, también con Juan Pizzi, Luciano Figueroa y Paulo Ferrari”. También las tiene en el Parque Independencia: “El padrino de mi hijo  ­
Franco es Damián Manso, tengo contacto con Lucas Bernardi, Maxi Rodríguez, los hermanos Crosa, Iván Gabrich y Jorge Priotti”.

Sin embargo no todo es color de rosas en la vida del jugador: Arias explicó con precisión cómo asimiló su retiro del fútbol. Siempre supo quién era y de dónde venía, por eso ese proceso no fue tan traumático en su caso personal. Tan bien lo comprendió que hoy incursionó en el periodismo y está dando sus primeros pasos como entrenador en un equipo de la rosarina.

-¿Cómo es para un jugador de fútbol tomar la decisión de dejar la actividad?

-Es complicado. Cuando uno llega a la barrera de los 30 años va tratando de hacerse la cabeza de otra posible actividad. Es algo que se trabaja con psicólogos deportivos, se charla mucho en familia y se toma una decisión en los momentos en los que uno considera que todavía está en un buen momento y es mejor que uno termine dejando la carrera y no que ésta te termine pidiendo el retiro.

-¿Tenías ganas de dejar el fútbol o lo tuviste que hacer a duras penas?

-Yo considero que aún tenía mucho para dar porque me retiré a los 30 años y me quedaban cuatro o cinco años más seguro. Estaba jugando afuera del país y me vine para Argentina, la familia fue un factor que incidió mucho ya que mi familia vivía acá, incluidos mis hijos, y yo estaba viviendo solo afuera del país, por eso me radiqué de nuevo en la ciudad de Rosario.

-¿Es complicado salir de la vida de los hoteles y viajes y volver a la vida común de la calle?

-Nunca me puse el cartelito de futbolista o de tipo conocido. Al contrario, traté de mantener un perfil adecuado al nivel social donde uno se mueve. Obviamente el estar viajando mucho y tener contacto con gente muy importante del fútbol, hace que uno tenga acceso a distintas cosas, que no las tiene el común de la gente, pero tuve los pies sobre la tierra porque la vida continúa y el fútbol acaba. Siempre me moví de la misma manera y nunca crucé de vereda.

-Jugaste en muchos países como Inglaterra, Italia, Perú, Chile y Venezuela. ¿Qué cosas rescatás de tu paso por aquellas tierras?

-La experiencia cultural que me sirvió para manejarme en mi vida, el haber tenido la chance de haber jugado en tantos lugares, donde a nivel social, económico y político se viven cosas diferentes, uno va enriqueciendo ideas, sumando perfiles y eso es útil para que uno se forme para lo que viene después del fútbol, más allá de lo deportivo. Haber jugado la Premier League, la liga más vista del mundo, me sumó mucha experiencia y riqueza en lo deportivo. Yo a mi vida la considera bastante amplia para sólo quedarme con lo futbolístico.

-¿Cómo te sentís en esta nueva función de participar en programas televisivos y radiales?

-Muy cómodo, por el hecho de no haber estudiado periodismo. Creo que me desempeño dentro de los parámetros normales para tener las puertas abiertas en un montón de  ­
medios y eso hace que uno pueda manejarse con objetividad, respeto y la posibilidad de crecer en una profesión que nunca pensé que iba ejercer. También tuve la suerte de completar mis estudios primarios y secundarios que me permitieron tener un léxico apropiado para la función que estoy encarando.

-Hace poco asumiste como entrenador de Internacional de Villa Gobernador Gálvez. ¿Qué diferencias encontraste con tu vieja función de jugador?

-Muchas. La primera es que uno tiene que dejar muchas veces las pulsaciones de lado porque el jugador lo puede descargar en un campo de juego y el técnico no, sino que debe poner un manto frío a las cosas y tomar decisiones. Por suerte tuve la chance de arrancar en Rosarina, esto hace que uno pueda tener el margen de error necesario, que no existe prácticamente en el profesionalismo. Otro problema es que no uno está acostumbrado a que en su profesión fue un fórmula uno y por ahí trasladarlo a los más jóvenes, hace que yo tengo las cosas diseñadas en mi cabeza como fáciles y no todos tienen por ahí la misma suerte de tener la capacidad para después plasmarlo dentro de un campo. Por eso uno tiene la responsabilidad de que esos conceptos sean bien recibidos.

-¿Aspirás a tener una carrera como entrenador o lo tomás como un hobby a este desafío?

-No, el hobby que tengo es la pesca y la caza. Todo lo que uno encara con un objetivo tiene que ser tomado seriamente. Uno lo puede disfrutar y divertirse pero a la hora de trabajar hay que ser serio.


(Por Federico Aubets) Es difícil encontrar en el mundo del fútbol un protagonista que tenga la seguridad que expresa Federico Arias a través de sus palabras cuando hace referencia a sus modos de ver la vida y el deporte. Su experiencia en el fútbol internacional y su formación educativa le han aportado herramientas para hablar con conocimiento de aquellos temas que trascienden lo que sucede dentro del perímetro del campo de juego.

Federico Arias jugó en muchos equipos y vivió en varios países, pero una de las cuentas pendientes que tuvo como jugador fue no haber podido retirarse con la camisa de Rosario Central, el club de sus amores. “Siempre fue mi sueño, y aún teniendo edad para jugar, porque tengo 34 años, considero que estoy afuera del circuito futbolístico y mi aporte tendría que ser desde otro lado”, reflexionó Torpedo.

En Arroyito vivió buenos momentos y asimismo cosechó amistades. “Laureano Tombolini es el jugador con quien mejor relación tengo, también con Juan Pizzi, Luciano Figueroa y Paulo Ferrari”. También las tiene en el Parque Independencia: “El padrino de mi hijo  ­
Franco es Damián Manso, tengo contacto con Lucas Bernardi, Maxi Rodríguez, los hermanos Crosa, Iván Gabrich y Jorge Priotti”.

Sin embargo no todo es color de rosas en la vida del jugador: Arias explicó con precisión cómo asimiló su retiro del fútbol. Siempre supo quién era y de dónde venía, por eso ese proceso no fue tan traumático en su caso personal. Tan bien lo comprendió que hoy incursionó en el periodismo y está dando sus primeros pasos como entrenador en un equipo de la rosarina.

-¿Cómo es para un jugador de fútbol tomar la decisión de dejar la actividad?

-Es complicado. Cuando uno llega a la barrera de los 30 años va tratando de hacerse la cabeza de otra posible actividad. Es algo que se trabaja con psicólogos deportivos, se charla mucho en familia y se toma una decisión en los momentos en los que uno considera que todavía está en un buen momento y es mejor que uno termine dejando la carrera y no que ésta te termine pidiendo el retiro.

-¿Tenías ganas de dejar el fútbol o lo tuviste que hacer a duras penas?

-Yo considero que aún tenía mucho para dar porque me retiré a los 30 años y me quedaban cuatro o cinco años más seguro. Estaba jugando afuera del país y me vine para Argentina, la familia fue un factor que incidió mucho ya que mi familia vivía acá, incluidos mis hijos, y yo estaba viviendo solo afuera del país, por eso me radiqué de nuevo en la ciudad de Rosario.

-¿Es complicado salir de la vida de los hoteles y viajes y volver a la vida común de la calle?

-Nunca me puse el cartelito de futbolista o de tipo conocido. Al contrario, traté de mantener un perfil adecuado al nivel social donde uno se mueve. Obviamente el estar viajando mucho y tener contacto con gente muy importante del fútbol, hace que uno tenga acceso a distintas cosas, que no las tiene el común de la gente, pero tuve los pies sobre la tierra porque la vida continúa y el fútbol acaba. Siempre me moví de la misma manera y nunca crucé de vereda.

-Jugaste en muchos países como Inglaterra, Italia, Perú, Chile y Venezuela. ¿Qué cosas rescatás de tu paso por aquellas tierras?

-La experiencia cultural que me sirvió para manejarme en mi vida, el haber tenido la chance de haber jugado en tantos lugares, donde a nivel social, económico y político se viven cosas diferentes, uno va enriqueciendo ideas, sumando perfiles y eso es útil para que uno se forme para lo que viene después del fútbol, más allá de lo deportivo. Haber jugado la Premier League, la liga más vista del mundo, me sumó mucha experiencia y riqueza en lo deportivo. Yo a mi vida la considera bastante amplia para sólo quedarme con lo futbolístico.

-¿Cómo te sentís en esta nueva función de participar en programas televisivos y radiales?

-Muy cómodo, por el hecho de no haber estudiado periodismo. Creo que me desempeño dentro de los parámetros normales para tener las puertas abiertas en un montón de  ­
medios y eso hace que uno pueda manejarse con objetividad, respeto y la posibilidad de crecer en una profesión que nunca pensé que iba ejercer. También tuve la suerte de completar mis estudios primarios y secundarios que me permitieron tener un léxico apropiado para la función que estoy encarando.

-Hace poco asumiste como entrenador de Internacional de Villa Gobernador Gálvez. ¿Qué diferencias encontraste con tu vieja función de jugador?

-Muchas. La primera es que uno tiene que dejar muchas veces las pulsaciones de lado porque el jugador lo puede descargar en un campo de juego y el técnico no, sino que debe poner un manto frío a las cosas y tomar decisiones. Por suerte tuve la chance de arrancar en Rosarina, esto hace que uno pueda tener el margen de error necesario, que no existe prácticamente en el profesionalismo. Otro problema es que no uno está acostumbrado a que en su profesión fue un fórmula uno y por ahí trasladarlo a los más jóvenes, hace que yo tengo las cosas diseñadas en mi cabeza como fáciles y no todos tienen por ahí la misma suerte de tener la capacidad para después plasmarlo dentro de un campo. Por eso uno tiene la responsabilidad de que esos conceptos sean bien recibidos.

-¿Aspirás a tener una carrera como entrenador o lo tomás como un hobby a este desafío?

-No, el hobby que tengo es la pesca y la caza. Todo lo que uno encara con un objetivo tiene que ser tomado seriamente. Uno lo puede disfrutar y divertirse pero a la hora de trabajar hay que ser serio.


Un pueblo bien futbolero


(Por Bruno Ferrara) Santa Lucía es un pueblo ubicado a 30 kilómetros de la ciudad de San Pedro. Según el último censo, no supera los 7 mil habitantes. Sus orígenes son típicos de aquellas poblaciones que surgen a partir de una estación de ferrocarril, a fin de servir de alojamiento a los trabajadores ferroviarios en una de las cuantas escalas que realizaba aquel tren Belgrano (hoy sin actividad). A lo largo de toda esa historia, el fútbol siempre fue uno de los entretenimientos más importantes y necesarios para la comunidad.
Con un plantel formado por las primeras familias asentadas en el pueblo y bajo el nombre hereditario de Club Deportivo Central Córdoba (como una de las tantas sucursales que dejó el ferrocarril) se conformó el primer equipo oficial de Santa Lucía allá por el año 1905. Después de varios años en los que hubo campeonatos, amistosos con equipos de Primera División, descensos, declaraciones de quiebra y demás sensaciones, a casi 110 años de su fundación, esta noble  ­institución sigue moviendo multitudes y se puede decir que el deporte se ha vuelto en una especie de motor de la localidad.
Hubo un hecho que marcó para siempre el sentido de la última frase y el sentir del pueblo santalucense: el día que el fútbol se detuvo. Una mala dirigencia endeudó al club a tal punto que la cifra se volvió insostenible para seguir compitiendo en la liga zonal. Fue así que la pelota cayó en la huerta de aquel vecino que sin piedad despedaza a cuchillazos el esférico para la tristeza de un grupo de niños, en este caso el pueblo. Esto generó en primer lugar la fuga de juveniles y jugadores propios de las categorías más altas a equipos de zonas aledañas. El factor de la distancia para jugar competitivamente alejó a muchos jóvenes del deporte.
Pero lo más doloroso aún fue la falta de fútbol en el pueblo, las actividad dominguera del santalucense tipo, que pasó de estar pensando toda la semana en el partido siguiente para ir a la cancha. Así pasaron cinco largos años en donde la monotonía de los fines de semana se volvió abrumadora, no existía ningún entretenimiento a nivel deportivo, salvo los pocos campeonatos por dinero que pocas veces se organizaban.
Pero a principios de 2012 gracias a un grupo de jóvenes emprendedores bajo el slogan de “El Lobo vuelve”, con mucha iniciativa a fuerza de rifas, esfuerzo monetario propio y la disposición de la gente de Santa Lucía para todas las ideas que se propusieron (cenas, eventos, cuotas de socio elevadas, etc), se soñaba con la vuelta del fútbol a la localidad. Sueño que se consumó en marzo de ese mismo año. Quienes allí habitan conocen la expectativa y el furor con la que se vivieron las semanas previas al debut en la vuelta que, casualidad mediante, estaba pactada contra General San Martín de Pérez Millán (ciudad ubicada a 18 kilómetros) el rival de toda la vida, con quienes protagonizaron los clásicos más calientes de la Liga Sanpedrina.
Las redes sociales explotaron, las remeras y utilería que se vendían se agotaron y por sobre todas las cosas el pueblo volvió a vivir ese folclore, el de las cargadas a jugadores amigos o conocidos, el de recordar viejos “cantitos”, el de organizar cómo viajar para alentar de visitante, el de la alegría dominguera que brinda una victoria del pueblo, que varios estaban olvidando.
La vuelta fue una fiesta: victoria ante el clásico rival en El Bosque (como se apoda a la cancha de Central Córdoba), alrededor de 1200 almas locales colgadas del alambrado y un festejo a modo de desahogo que varios viejos sabios compararon con la obtención de cualquier título logrado.
Atrás quedaron los domingos aburridos, River y Boca pasaron a estar en un segundo plano. Durante los tres campeonatos siguientes, hasta la actualidad, se puede decir que Santa Lucía entero se movilizó a todas las canchas donde su equipo representativo jugó. Tal vez queriendo dejar en claro lo importante que es el fútbol para la comunidad y demostrando que hay algo además de once tipos corriendo detrás de una pelota.

lunes, 24 de junio de 2013

Central y Tiro Federal: se habla mucho, se sabe poco

     Las instituciones firmaron un convenio para potenciar ambas entidades, pero la información oficial no está clara y presta a confusión

Por Germán Casagrande y Julián Lescano

Fabián Biazotti cuenta todo de principio a fin

El Bocha recordó sus inicios en Juventud de Pergamino y también el paso a paso que tuvo como jugador y ahora como entrenador

 (Por Marcos Loreto) De un barrio humilde de la localidad de Pergamino, Buenos Aires, a las mejores inferiores de Ferro, con Carlos Timoteo Griguol. Con paso por la selección juvenil de Argentina, más de 500 partidos en Primera División y un glorioso ascenso como asistente técnico con Douglas Haig al Nacional B, Fabián Biazotti se enorgullece al contar anécdotas, vivencias y cómo fue su transición jugador-técnico.

 - ¿Cómo fueron tus inicios en el fútbol?
 - El inicio fue en Juventud de Pergamino, a los 13, cuando salió la posibilidad, por intermedio de José Fantaguzzi, de hacer un partido amistoso con Ferro. Yo estaba en las selecciones juveniles de Pergamino. Fue una posibilidad linda. Ahí Ferro, que miraba muchos chicos del interior, se interesó por mí y a los 14 me fui a Buenos Aires. No conocía nada y me costó muchísimo. Me acuerdo una anécdota: un día lluvioso yo extrañaba mucho a mi familia y a mis amigos, llegué a la noche a la pensión, me armé el bolso y justo por la puerta de la pensión pasaba la línea 44, que me llevaba a Retiro. Salí con los bolsos y me paré en la puerta. Pasó algo, eso que no se puede explicar, porque los colectivos pasaban cada 5 minutos y ese día se demoraron un rato. En ese tiempo me arrepentí, me volví y me largué a llorar. Al final, agradezco no haberme ido (risas).

 - ¿Cómo fue tu debut?
 - Fui sumando de a poco y a los 17 me suben a Reserva, en ese entonces era muy importante porque con Griguol en Ferro era paso por paso en las categorías. Ahí tuve la suerte que me llamaran de la selección juvenil de Argentina.

 - ¿Cómo fue esa experiencia?
 - En ese entonces se armaba un selectivo con cuatro o cinco chicos de cada club y luego Carlos Pachamé y Carlos Bilardo elegían los que quedaban definitivos. A los 17 me llaman por primera vez y quedé para jugar las eliminatorias en Argentina y luego el Mundial en Arabia Saudita. Tuve la suerte de jugar casi todos los partidos de titular, con jugadores que hoy son grandes entrenadores, entre ellos, Diego Simeone. En las eliminatorias hice el gol que nos dio la clasificación al Mundial.

 - ¿Cómo te tocó el salto a la Primera?
 - Después del Mundial, cuando volví, tuve la primera cita a Primera división. A los dos meses de practicar con la mayor, debuté en primera, con 18 años. Por entonces, era muy difícil debutar con una edad de 17, 18, se esperaba hasta que el jugador tenga 21, más o menos.

 - Una vez que debutaste, ¿cómo fue tu recorrido en el fútbol?
 - Jugué aproximadamente 500 partidos en Ferro, con 39 goles, y en el 99 me fui a Rosario Central. Después me fui al Bolívar de La Paz. Anduve por México y China, donde no me pude adaptar. Al final estuve en All Boys, San Martín de Tucumán y Atlético Tucumán.

 - ¿Cómo fue esa llegada a Rosario?
 - Gracias a Dios fui a Central. Hoy en día cuando me preguntan por eso, siempre digo que el mejor club que tuve fue Central. Por su gente, su historia, los compañeros que tuve y la pasión que se vive. Ahí viví mis mejores momentos y los disfruté mucho. Tuvimos la suerte de ganar la Copa Conmebol, que fue el mayor éxito que tuve en mi carrera. Fue maravilloso. Hoy tengo recuerdos, que los comparto con mis compañeros de ese momento, de lo que fue la ciudad en esa época.

 - ¿Cómo fue la decisión, luego del retiro, de arrancar con la dirección técnica?
 - En 2005 estaba jugando al fútbol en Deportivo Italiano y de un día para el otro decidí no jugar más. Volví a Tucumán, y ya con el curso de entrenador hecho en el 2000, comencé a dirigir en las inferiores de Atlético Tucumán. Luego en el 2007 conocí a Omar Jorge, que es de Pergamino, mi misma ciudad, y que dirigía a Douglas Haig. Ahí charlamos en un hotel y le dije que cuando necesitara un ayudante técnico, yo estaba a su disposición. Después de eso, un día me llamó y me propuso que trabaje con él.

 - Si hoy en día hay que contarle a un hincha de Central o Ferro lo que está haciendo Biazotti, ¿qué se le dice?
 - Que hoy siento el fútbol como lo sentí desde el primer día. Hace poco logramos el ascenso al Nacional B con Douglas Haig, que es muy difícil. Que estoy totalmente contento de que pueda contarle a mis jugadores lo que yo viví en mi momento cuando estaba en su lugar y que me encanta estar del lado de profesor. Lo lindo de esto es que sigo aprendiendo de todo, desde un chico de quince años, hasta con el más grande. También hoy tengo la ilusión de poder dirigir a equipos que me han tocado como jugador, como Central, y poder darle, por lo menos, un poco de lo que me dio el club a mí.

 Aquel joven del barrio Municipal de Pergamino, donde jugaba con amigos en los potreros, hoy puede contarle a todos que el fútbol fue la mejor decisión que tomó en su vida. Así, el Bocha dejó en claro la emocionante vida de un futbolista. Él pudo tener una buena carrera como jugador, pero ahora va por más y quiere ganar todo desde el banquillo.

Fútbol de amputados, realidad que emociona

(Por Manuel Ceballos) El integrante del seleccionado Argentino de Amputados Diego Pesóa se tomó su tiempo para contar su historia y cómo se encuentra hoy en referencia a su vida y al deporte que más quiere, el fútbol. Contó sus experiencias como jugador del equipo nacional, parte de su vida y todos sus logros.
Diego Pesóa remarcó cómo fueron sus inicios en esto, cuando dijo: “Nunca quise dejar de jugar al fútbol, es más, siempre busqué la forma de seguir, sabiendo que no tenía la capacidad para poder hacerlo, hasta que un día comencé a entrenar e hice todo lo posible para estar donde estoy hoy”. Las cosas no salieron de la mejor manera para Pesóa, a quien la salud le jugó una mala pasada. “Después de haber perdido la pierna, empecé a plantearme de otra manera las cosas y año a año cumplir con las metas que me propuse y prometí. Una de esas fue la de volver a hacer lo que más me gusta, jugar al fútbol. Y de ahí en más, otra etapa de mi vida tomó camino y así fui tomando rumbo en mi cuidad con el fútbol de amputados”, admitió el jugador de la Selección Argentina de Amputados. Pesóa dijo que el fútbol de amputados es más amateur que cualquier otro y que espera que algún día llegue a ser profesional. “Ese amateurismo está presente en todo momento, ya que no es fácil subsistir participando de este deporte aunque en cada participación se dé lo mejor de cada uno y se quiera llegar más lejos”, señaló el jugador sobre las condiciones de este deporte y cómo se vive practicándolo. Cuando se habló de selección nacional, ahí la cosa cambió un poco y el jugador dijo: “Es una etapa que se logra con esfuerzo, mucho sacrificio y acompañado de una gran paciencia y predisposición. Esto da un impulso muy grande y hace que las ganas de seguir sean el doble que las de dejar de hacerlo, ya que muchas veces se te cruza por la cabeza tirarlo todo y no volver a intentarlo”. Además de esto, reconoció que las condiciones en el equipo nacional no son las mejores, por factores como la falta de equipamiento y demás, pero que aparte de todo esto “es un gran orgullo formar parte y vestir la camiseta argentina”.
Sobre sus experiencias, Diego Pesóa admitió: “En lo personal me siento muy bien, muy contento de haber vivido todo esto y de estar en la selección, formando parte de 'Los Flamencos', algo que nunca pensé que iba alcanzar. Aparte de ser un orgullo representar al país, y más que nada a mi cuidad, que siempre me apoyó en todo momento e hizo que hoy esté en este lugar. Que la gente de Crespo se quede muy tranquila que voy a dejar todo cada vez que me toque jugar”. “Muchos familiares y amigos fueron a verme y a despedirme cada vez que me tocó jugar. Así fue cuando me subí al micro para Rosario y después a Buenos Aires, donde una cantidad de gente me acompañó y me hizo sentir de la mejor manera”, dijo Pesóa sobre el apoyo de su gente. En los dos campeonatos mundiales que participó, el jugador habló de sus experiencias y reconoció que es algo inolvidable y espera poder jugar otra Copa del Mundo con la selección. “En los dos torneos que estuve, llegamos de la mejor manera. Uno se hizo en Crespo en el año 2010, donde terminamos en el segundo lugar perdiendo con Ubezkiztán, selección bicampeona. Después en 2012, en Rusia, terminamos en el cuarto puesto”, compartió el jugador. Pesóa siempre tuvo los objetivos bien claros y dijo: “Me gustaría que me vaya bien, para favorecerme y seguir creciendo. Además también para ayudar al equipo. Desde que empecé a entrenar, tuve tiempo de adaptarme y practicar de la mejor manera. Tengo mucha más fuerza y estoy muy bien psicológicamente, que es lo fundamental en este deporte. Me dieron una mano muy grande mis familiares y mis amigos”. Antes de terminar, Pesóa sostuvo: “Quiero salir campeón con el seleccionado argentino y creo que podemos lograrlo, ya que este año estamos entrenando muy bien y hay mucho más equipo que años anteriores. Tenemos mucha juventud, cuando hay recambio no se siente el rendimiento y eso es muy bueno. Los que tenemos experiencia tratamos de ayudar a los que recién entran, para hacerles entender lo que significa vestir la camiseta y representar a nuestro país”.

lunes, 10 de junio de 2013

Leandro Rubén Busi, su vida como entrenador de fútbol femenino


(Por Juan Pablo Gómez) Leandro Rubén Busi es un joven apasionado por la pelota, integrante de un equipo de fútbol de salón que decidió convertirse en el director técnico de Tacones de Punta FC, un grupo de chicas que compiten en la máxima categoría de la Liga Fem Fútbol. El rosarino contó su experiencia como entrenador y su vida dentro del deporte.


-¿Cómo llegaste a ser el entrenador de Tacones de Punta FC?
-Casi de casualidad. Las chicas estaban inscriptas para la Liga Fem Fútbol pero les faltaba un director técnico. La capitana es amiga mía, y como yo tengo el título de entrenador, me ofreció hacerme cargo. Al principio lo tomé como un juego nada más, pero de a poco fui viendo el amor que le ponían al trabajo y empecé a hacerlo a la par de ellas.

-Vos formas parte de un equipo de varones, ¿qué diferencias encontraste con ellas?
-Yo jugué varios años en Rosario Central y ahora formo parte de un equipo de amigos. Lo que noté de las chicas es que se toman todo mucho más serio que los varones. Incluso jugando en la primera de la Asociación Rosarina de Futsal, nunca vi tanto trabajo por parte de un grupo como lo hacen ellas. Tratan de ver los partidos de las rivales, tienen una compañera que los va a filmar y analizan el equipo, cuando yo la empecé a entrenar y vi todo lo que hacían me di cuenta que esto iba en serio.

-¿Es más complicado un vestuario lleno de mujeres que de varones?
-Puede ser. Ellas cuando pierden un partido, casi ni se hablan en el vestuario. Te repito, se lo toman tan en serio que llega a situaciones de reproches que terminan en peleas. Ahí es donde intercedo yo para que tengan un poco más de orden y tratemos de buscarles solución todos juntos.

-¿Tienen un superclásico dentro del torneo?
-En un principio, todas le querían ganar al equipo de la organizadora del torneo. Nosotros lo hicimos y las chicas estaban como locas. Después me tocó una situación donde había problemas con una jugadora del equipo rival antes del partido, por “problemas de polleras”, y entraron muy nerviosas, tratando de hacerle sentir el rigor a la adversaria. En el entretiempo las calmé y les dije que la mejor forma de vengarse era ganándole y lo hicieron. Fue una situación complicada porque uno no sabe hasta donde meterse.

-¿Te gustaría entrenar a hombres también?
-Seguro que sí, pero ahora estoy metido con las chicas. Varios amigos me pidieron que dirija su equipo pero me negué. Mis jugadoras están muy compenetradas con el juego, tengo que respetar eso y acompañarlas hasta donde pueda.

Tacones de Punta FC, compite en la Primera División de la Liga Fem Fútbol y se encuentra en la octava posición, lejos del campeón De Vuelta FC. Las dirigidas por Busi cosecharon 19 puntos producto de seis victorias, un empate y cinco derrotas, convirtiendo 43 goles y recibiendo 32.

-¿Qué esperás ahora de Tacones de Punta FC?
-No pudimos pelear el título pero queremos terminar lo más alto posible este torneo. Ya estamos pensando todo para encarar el Clausura 2013 y tener un mejor papel, tengo jugadoras que puede hacerlo y con mucha hambre de gloria.

miércoles, 5 de junio de 2013

Joel Amoroso: Un gran salto de calidad

Joel Amoroso en acción

El actual jugador de Ferrocarril Oeste contó cómo fue su llegada al club desde la cuarta división del fútbol argentino.

 
Por Julián Lescano

Nació en la ciudad de Rosario y, luego de un paso por Entre Ríos, recaló en Venado Tuerto, ciudad del sur santafesino. El mayor de seis hermanos, Emanuel Joel Amoroso se hizo de un nombre en el futbol venadense. Inició su recorrido en las inferiores del Club Centenario, donde debutó en la primera local, pasó por Sportivo Rivadavia una temporada, con título incluido, para luego arribar en las filas de Jorge Newbery, donde logró el ascenso al Torneo Argentino B.

Este recorrido de clubes en el fútbol de la ciudad parecería, en principio, algo precipitado. Pero era simplemente la antesala de todo lo que el destino le depararía a Joel, como lo llaman todos sus conocidos. Porque sus sobresalientes actuaciones como volante por derecha le dieron el pasaje que muchos sueñan, pero que no todos consiguen. Con un puñado de partidos en el Argentino B, cuarta división del fútbol nacional, llegó al Torneo Nacional B, y nada menos que a un club con mucha historia en el fútbol grande de la Argentina, como lo es Ferrocarril Oeste.

Confeso fanático de Lionel Messi, Amoroso intentó emular los pasos de su ídolo, pero la burocracia no le permitió perdurar en el fútbol español. De todas maneras, pudo hacerse un lugar en la segunda división de la Argentina y, seguramente, escucharemos grandes hinchadas corear su apellido en varias canchas del mundo. Éste es Joel Amoroso, quien a los 17 años debutó en la Primera División de la Liga Venadense de Fútbol y a los 24 años se encuentra en Ferrocarril Oeste intentando llegar a Primera.

- ¿En qué momento decidiste hacer carrera de esto?
- Yo siempre soñé jugar al fútbol, desde que empecé con sólo 3 años. Se me dio de grande lo de jugar profesionalmente. Pero en fin, siempre imaginé mi vida como futbolista.

- ¿Cómo fue tu paso por España? ¿Por qué te fuiste?
- Mi paso por España fue bueno en muchos aspectos. No sólo en lo futbolístico sino también en lo personal, porque me fui con sólo 18 años a buscar mi futuro. No duró mucho, fueron tan sólo seis meses, porque se hacía difícil sin papeles y tardé mucho en  tramitar la doble ciudadanía. Me fui para buscar mi futuro como futbolista. Terminé jugando en un equipo que se llamaba Bon Pastor que estaba en la Primera Catalana, que sería la cuarta división del futbol español, pero era la máxima categoría que podía jugar sin papeles. Pero antes estuve a prueba en varios clubes, como Villareal, Nastic de Tarragona, y uno de Segunda. Mientras jugué en ese equipo hubo varios clubes que quisieron contratarme, pero como no tenía papales se hacía difícil porque eran de Tercera para arriba.

- Y en la prueba de México ¿cómo te fue?
- El viaje a México fue en el mes de abril del 2012. Fui a probarme a Jaguares de Chiapas, estuve ahí unos veinte días. La verdad me fue realmente bien y a la gente del club les había gustado, pero estaban todos los cupos de extranjeros ocupados y no me podían fichar, así que me iban a conseguir un equipo de Segunda División de allá para que juegue aunque sea un año y después me subían. Pero bueno, pasó un tiempo y salió lo de Ferro, así que me vine para acá.

- ¿Cuándo te llamaron de Ferro? ¿Lo esperabas o te sorprendió? 
- Lo de Ferro fue así, un representante me había visto en un par de partidos de Newbery que por suerte había andado muy bien, y se contactó conmigo al tiempo diciéndome que estaba la posibilidad de ir a Ferro. Él me había ofrecido de ir a otros equipos del Argentino B pero no quería, y lo de Ferro me tentó. Este muchacho le pasó el video al DT de Ferro y bueno, él me quería ver en persona así que me dijo que había tipo una prueba en el club y si quería venir. Yo la verdad que no quería venir, pero mi novia me empujó a que venga. Y bueno, hice un partido, el técnico me vio 15 minutos y dijo que me quería para la pretemporada, así que la semana siguiente firmé contrato.

- ¿Sentiste el cambio de categoría en la B Nacional?
- Sí, el cambio fue grande porque en la B Nacional hay mucho más ritmo y jugadores más talentosos, con más experiencia, pero igual me adapté muy bien. De hecho los partidos que jugué de titular anduve bien pero, como los resultados no se daban, el DT me limpiaba a mí, porque era el que tenía menos experiencia. 

- ¿Qué te genera jugar este torneo?
- Y… muchas expectativas. Porque estoy a un paso de Primera, con tan sólo un semestre bueno en el club que estés, podés dar el salto al fútbol grande y todo cambiaría para mí, como para mi familia.

- ¿Qué esperás del fútbol? ¿Tenés algún sueño por cumplir?¿En qué club argentino te gustaría jugar?
- Que me siga haciendo feliz como hasta ahora, el día que no lo sienta más lo dejaré. Sí, sueños tengo muchos. Si uno no tiene sueños no aspira a nada, sería muy mediocre de mi parte no tener un sueño. Jugar en Primera división es uno, jugar en Europa, y extra futbolísticos: tener una familia, casarme, tener hijos. Del fútbol argentino, me gustaría jugar primero en Rosario Central y después en Boca o River.

- ¿Cuál fue tu mayor logro deportivo?
- El mejor logro fue el ascenso del Argentino C al Argentino B con Newbery, por todo lo que tuvimos que pasar ese año.

lunes, 27 de mayo de 2013

Las mujeres también se animan a jugarlo

(Por Juan Pablo Gómez) El fútbol es un deporte machista por excelencia y más aún en Argentina, donde las mujeres tratan de incluirse en el ambiente pero sin mucha suerte en los altos niveles jerárquicos. Hay jugadoras, árbitros y hasta directoras técnicas femeninas pero siempre se las ha visto como inferiores y hasta que se menosprecia por no tener el mismo sentimiento por el juego. En las últimas décadas, las damas fueron derribando los muros de los prejuicios y en esta nota lo harán una vez más. Todos los domingos, un grupo de chicas, se reúnen a almorzar y luego se dirigen a un complejo de canchas para practicar el deporte que más aman, el fútbol. Siete mujeres, entre 18 y 25 años, juegan todos los fines de semana un torneo interno con otras compañeras con la que comparten la misma pasión. Una vez terminado el asado típico previo a los encuentros, las jugadoras se dirigen al campo de juego en un colectivo de línea. En él no paran de hablar ni un segundo, charlan de su semana, de lo que pasó la noche anterior y a medida que se van acercando al destino comienzan a analizar tácticamente a su rival y a premeditar la estrategia a desplegar para poder ganar. Una vez en el complejo, se juntan con las contrincantes, se saludan amigablemente y a partir de ese momento se separan para comenzar los preparativos. Mientras las protagonistas se alistan para el partido, familiares y amigos se acercan a la cancha para alentar. Cuando las chicas salen al campo, se desata una lluvia de aplausos y papelitos como si fuese la antesala de la final del mundo. Arranca el partido y una pregunta se viene a la cabeza. ¿Sexo débil? Por supuesto que no. Las chicas jugaban cada pelota con la misma fiereza, o mayor aún, que cualquier jugador varón profesional. La torpeza y el desconocimiento del juego que se les atribuye a las mujeres quedan totalmente desacreditados cuando se puede ver a un equipo bien formado, juegan con un nivel admirable. Pero la pregunta no es sólo por las mujeres que están adentro de la cancha, sino que es adjudicable a las que están afuera también. Mientras los hombres tratan de dar indicaciones a las jugadoras, las damas, no importa la edad, parecen desaforadas dando ánimo a sus “chicas”, gritando un gol, lamentando una ocasión desperdiciada, sufriendo por una entrada a destiempo de una rival o recriminándole al árbitro del encuentro, varón, una decisión que no les parece correcta. El equipo perdió por poco pero la tristeza era evidente en las chicas. Una vez terminado el partido, felicitaron a las adversarias y se fueron a los vestuarios donde desde afuera no se sintió una palabra. Al salir, las chicas se dirigieron al bufet del complejo a refrescarse y ahí sí comenzaron los análisis y los reproches por la derrota reciente. Luego de las discusiones y cuando los ánimos se calman, las jugadoras empiezan a poner su cabeza en lo que les deparará la semana dirigiéndose cada una a su casa esperando la revancha del próximo fin de semana.

Ariel Cozzoni, un pilar en el predio de Malvinas


La Chancha mostró con orgullo el crecimiento y las mejoras.
La Escuela de fútbol infantil leprosa está en un momento soñado 



 

(Por Oraldo Llanos) Ariel Cozzoni es el encargado de la escuela de fútbol infantil de Newell’s. La Chancha, que se encuentra en el top 10 de goleadores históricos de la Lepra con 58 tantos, habló sobre el pasado y la actualidad de Malvinas, además de las obras que se realizaron en el mítico semillero leproso.
- ¿Cuántos chicos hay entrenando actualmente en Malvinas?
- Nosotros tenemos dos áreas, una competitiva y la otra que no es competitiva. En el área competitiva jugamos en la Liga Rosarina y ahí tenemos 300 chicos, en la parte no competitiva hay 600 chicos, así que estamos hablando de 900 niños en total. A esta cantidad de jóvenes los entrenamos por tandas todos los días a partir de las 8.45 hasta las 21.30.
- ¿Qué le intentan enseñar a los jóvenes jugadores?
- Trabajamos mucho en lo que es coordinación y técnica individual. Cuando hay algún jugador que sobresale en Rosarina, apuntamos a que técnicamente tenga todas las condiciones y los gestos técnicos que tiene un futbolista para pasarlo a Bella Vista (NdR: donde entrenan los juveniles, a partir de los 12 años, que juegan en AFA) para que allí lo sigan puliendo.
- ¿Quién es el nexo entre Malvinas y Bella Vista?
- El nexo es Jorge Theiler que es el coordinador de todas las inferiores de Newell’s. Con él tenemos un contacto muy fluido, en especial por los chicos que van a pasar a pre décima en Bella Vista. Para la pretemporada del año 2013 le pasamos alrededor de 30 jugadores categoría 2001. Todos los años le pasamos aproximadamente esa cantidad.
- ¿Qué le aportan a los chicos además de la enseñanza futbolística?
- Además de todo lo que es el aspecto futbolístico tratamos de educar mucho a los chicos. Les inculcamos valores como respetar a un compañero, a los profes o al árbitro, para esto tenemos un código de comportamiento que firman los padres. También tenemos un psicólogo que realiza charlas con todos los padres para bajarle línea de que hay que desdramatizar el baby fútbol. Gracias a esto las cosas van cambiando, se van logrando los objetivos y los chicos le toman más cariño a la institución y se sienten cada vez más identificados con el club, como nos pasaba a nosotros cuando estábamos en inferiores.
- Luego de la mala gestión de Eduardo López, ¿lograron recuperar la credibilidad de los padres?
- Sí, una de las cosas que logramos es que la gente vuelva a creer en Newell’s y en Malvinas. Esto se nota mucho en la cantidad de chicos que tenemos, además ahora las puertas están abiertas para todos. Aparte con la gestión anterior no compartía ninguna de sus políticas, pero ahora hay que mirar para adelante y tratar de que todo lo malo que pasó no se vuelva a repetir.
- ¿Qué obras y cambios se realizaron en el predio de Malvinas?
- Se hizo un consultorio odontológico en el que hay dos dentistas que vienen tres veces por semana, que les hacen una ficha odontológica a todos los niños. A esto le sumamos nutricionistas que les hacen estudios y seguimientos a los chicos y la parte de psicología que mencioné antes. Con respecto a instalaciones además del consultorio odontológico se han hecho vestuarios, baños, iluminación y más cosas que no están a la vista pero que fueron muy importantes (cañerías, cableado). Otra cosa menor, pero que no deja de ser importante es que ahora no faltan pelotas ni materiales para entrenamiento. También tenemos una tienda oficial del club donde se pueden adquirir productos e indumentaria. Por supuesto que siempre hay cosas por mejorar y vamos a continuar haciendo y trabajando para seguir creciendo.



- ¿Reciben aportes externos al club o sale todo de la institución?
- Todo lo que recibimos pasa obviamente por el club, por ejemplo tenemos las computadoras en red con la sede, acá se hacen socios, se cobra la cuota societaria y eso lo maneja un administrador que rinde cuentas al club. Después ellos determinan hacia dónde va a ir destinado el dinero, ya sea para obras en Malvinas u otras cosas. Este es un sistema muy transparente y nos saca un peso de encima a nosotros. Más allá de esto a veces recibimos donaciones de algunos socios, hinchas o ex jugadores del club, como por ejemplo Sebastián Domínguez, Germán Ré, Lucas Bernardi, Lionel Messi, Maxi Rodríguez, Hernán Bernardello, Mauro Formica y muchos otros.
La actualidad de la Escuela de fútbol infantil leprosa es totalmente opuesta a lo que se vivió durante los 14 años de gobierno de Eduardo López. Se puede observar a familias enteras disfrutar de una tarde de fútbol, en un ambiente saludable y de paz. Todo esto repercute en los chicos, que además de jugar cada vez mejor, principalmente se forman como seres humanos.

lunes, 20 de mayo de 2013

Con tacones de punta

Por Julián Lescano


Sebben DT
Federico Sebben y sus dirigidas
Argentina es país futbolero por excelencia. En toda su extensión se respira, se siente y se vive fútbol. Y dentro de ese país apasionado por este deporte, está Rosario. Reconocida por propios y ajenos como la ciudad más futbolera de todas. Una ciudad prácticamente dividida en dos, pero que la mantiene unida la pasión por la redonda. En esta ciudad, miles de hinchas disfrutan de la locura compartida que genera el fútbol, y eso está a la vista de todos. Basta con caminar por sus calles para ver camiseta, gorro, bandera o vincha que distinga a unos de otros. En cualquier plaza, parque, calle, vereda o rincón que lo permita, hay alguien pateando una pelota o algo que oficie de balón. Pero la novedad es la inclusión del mundo femenino en este ambiente machista. Si bien es muy común ver mujeres alentando en las canchas, hoy es cada vez más común verlas en acción, corriendo atrás de la caprichosa. El fútbol femenino ha crecido exponencialmente en la ciudad desde hace unos años. Sobre todo en el ambiente amateur, con la creación de varios torneos amistosos, como Viva Las Chicas y Fem Fútbol que respondieron a una demanda que, si bien no era masiva, existía. Este fue el puntapié inicial del apogeo que goza el deporte por estos momentos, muchas chicas que al principio no se animaban, siguieron el ejemplo de las primeras valientes y también se sumergieron en el mundo de la N°5. Federico Sebben es el director técnico de “Fisura”, un equipo que debutó este año en el torneo amateur Fem Fútbol y milita en la tercera categoría. En su primera experiencia a cargo de un plantel, el entrenador se vio gratamente sorprendido por el nivel de juego de algunas jugadoras. “He visto partidos de la A y hay chicas que juegan muy bien. A medidas que bajan las categorías, obviamente que el nivel también va bajando pero no es malo”, confesó. En la charla con Deporte Semanario, Sebben destacó además el compromiso de sus jugadoras con el entrenamiento, a pesar de que la mayoría concurre a la facultad: “Es impresionante la seriedad que le ponen. En mi equipo, las chicas se juntan varias veces a la semana a entrenar. Ahora con el tema de la facultad se les complica un poco, pero tienen un día fijo en el que tratan de ir todas y después tienen un par de días que se juntan las que pueden y van a correr”. Es evidente que las ganas y las sensaciones despertadas por este deporte pueden más que los dolores musculares o los contratiempos. Cada vez más chicas ajustan sus horarios para poder tener un poco de contacto con la pelota. Julieta Manavella tiene 23 años y está finalizando su Licenciatura en Kinesiología. Cuando llegó desde Venado Tuerto a la ciudad, en 2008 para estudiar, también descubrió en Rosario algo que siempre buscaba y no podía encontrar: una escuela de fútbol femenino. Apasionada del ‑­ deporte desde chica, Julieta siempre jugaba al fútbol con sus hermanos y primos, pero ya más grande se dio cuenta que era algo que quería hacer de verdad. Así fue como averiguó y se anotó en la escuela de fútbol femenino del Complejo del Parque, que recién daba sus primeros pasos. Manavella fue de las primeras que se animó a practicar el deporte que hoy practican muchísimas. “Yo fui a los 18 y no me imaginé la cantidad de gente que iba a haber. Al principio eran muy pocas las chicas que iban, y después empezó a ir cada vez más gente”, contó en su dialogo con Deporte Semanario. Por ofrecer más flexibilidad en los horarios y distintas exigencias que dan mayor lugar a la diversión, son muchas las chicas que encontraron en la pelota de fútbol el reemplazo ideal para los balones de handball y volley o la bocha de hockey. “Hay gente conocida por mí que jugaba al Volley o Handball y que hoy en día me las cruzo en el Fem Fútbol”, expresó Manavella. De todas maneras, la diversión queda relegada cuando se juega por los puntos. No importa el sexo, cualquier persona que compita en lo que sea quiere ganar y las chicas no son la excepción. A pesar del amateurismo y del clima amistoso de los torneos, los partidos no son para ‘ladies’, sino para chicas con hambre de victoria. “Jugué Fem Futbol el año pasado. La primera mitad del año jugamos en la B y la verdad es que había mucha competencia. Algunas van a divertirse y otras no, pero hay mucha competencia. Después ascendimos a la A y hubo aún más competencia, incluso peleas y todo”, manifestó Julieta, que también compite en un torneo interfacultades. Ya es indudable el crecimiento y la masificación del deporte pero, más que nada, es evidente el cambio de paradigma con el fútbol y las mujeres. “Desde chica hice todos los deportes que se te ocurran. Antes no se jugaba al fútbol por eso mi familia nunca me llevó, era un ambiente totalmente distinto al de hoy en día”, destacó la jugadora. Por suerte para las chicas esos días de preconceptos machistas quedaron atrás. Y gracias a su esfuerzo por derrumbarlos, Rosario se afianza como la ciudad más futbolera del país, sustentada ahora también por mujeres, que no sólo alientan desde la tribuna sino que también transpiran la camiseta.

Ni el viento ni la distancia los detiene

Por Federico Aubets

Históricamente la “pampa gringa”, aquella zona comprendida entre el norte de la provincia de Buenos Aires, el sur de Santa Fe y el oeste cordobés, fue el área geográfica pionera de los chicos que luego terminaban siendo las figuras de los grandes equipos. Sin embargo esta tendencia comenzó a cambiar en los últimos años a partir de la irrupción de la Patagonia, más específicamente de Chubut, como fuente de nuevos talentos. Juan Manuel “Búfalo” Tévez y Bruno Nasta, ambos jugadores de Guillermo Brown, dan testimonio de la evolución que vivió el fútbol en la Península de Valdez. Al sur del Río Colorado, a fines del siglo XIX y principios del XX, lejos de los grandes centros urbanos, el ser humano tuvo que adaptarse a condiciones de vida adversas: el viento, el clima hostil y la soledad en un inmenso desierto. Y el fútbol no fue ajeno a esos cambios, los primeros clubes australes como Huracán de Comodoro Rivadavia o Cipolletti sólo competían en las ligas regionales hasta mediados de la década del 60’, cuando nacieron los viejos campeonatos nacionales de la mano de Valentín Suarez, en los cuales estos comenzaron a competir con los clubes de Buenos Aires y Rosario, que estaban directamente afiliados a la Asociación del Fútbol Argentino. ‑El caso emblemático en los últimos años fue el de la Comisión de Actividades Infantiles, que actuó durante 8 temporadas consecutivas en la segunda división, con pocos hinchas pero con jugadores que sobresalieron en el ámbito nacional como Sergio Romero, actual arquero titular de la selección nacional, Sixto Peralta, Andrés Silvera, entre otros. También se destacó la participación de “la banda”, que hizo grandes campañas en el Torneo Argentino A y que lo coronó con un histórico ascenso en 2011 que le permitió enfrentar al clubes grandes del ámbito nacional. El delantero Tévez describió cómo se respira este deporte en esa región del país: “El fútbol se vive muy pendiente de lo que le pasa al clásico rival (Deportivo Madryn), la gente es muy fanática”. Su compañero de equipo agregó que “los hinchas son seguidores y fieles pero no tanto como en Buenos Aires y otros lugares”. Las grandes distancias con las principales ciudades es un problema que deben enfrentar cada vez que juegan de visitante y que se profundizó durante la temporada que Brown participó en el Nacional B. “Es difícil, a los jugadores nuevos les cuesta adaptarse a eso y a los pocos lugares de entrenamiento que hay”, expresó el atacante. Por su parte, Nasta, oriundo de Pergamino, declaró: “En el Argentino A todos los equipos tienen viajes largos, por ahí nosotros somos los que más viajamos, pero sabemos que es así y hay que habituarse”. El fuerte viento es una postal que se ve muy a menudo en la parte austral de la Argentina. “Es molesto, se presenta pocas veces cuando nos toca jugar pero en Comodoro es más intenso”, explicó el Búfalo. “Ser futbolista en la Patagonia tiene sus contras, como el estado de las canchas y la lejanía con Buenos Aires”, añadió Nasta. A su vez el hincha de Douglas Haig agregó: “En esta zona surgieron muchos jugadores como Martín Rolle (Arsenal), Mauro Fernández (Peñarol), Cristian Lema (Quilmes). Silvera y Hugo Barrientos son de Comodoro Rivadavia”. Por ese motivo las divisiones inferiores cumplieron un rol fundamental para la formación de esos destacados futbolistas. “Hay buenos talentos pero al estar tan lejos no se los ve mucho”, sintetizó el goleador. Asimismo, Nasta remarcó que “hay clubes que trabajan bien con enfoque a futuro”. Nadie les quita lo bailado a los muchachos del sur que disfrutaron la experiencia más allá de lo poco que duró. “Rescato el roce con clubes de mucha historia como Central y River, haber jugado en sus estadios y enfrentado a sus jugadores. Fue un furor para la ciudad”. A la vez, su socio de ataque señaló que “el club disputó el mejor Nacional de toda la historia y consiguió empatar en el Monumental y en el Gigante de Arroyito”. El paso de Guillermo Brown por la B Nacional durante la temporada 2011/2012 generó una revolución en la comunidad madrynense, y por eso el sueño de regresar a una categoría de relevancia nacional es la obsesión de una parte de la ciudad. Las condiciones y las ganas están por eso a la ilusión nada ni nadie la detiene.

lunes, 13 de mayo de 2013

“No desaprovechar la oportunidad y crecer”

     Ulises Morán es uno de los delanteros juveniles de Tiro Federal que, a base de esfuerzo, se ganó su lugar entre los titulares de este equipo

Por Germán Casagrande

Un parque, todo pasión

Por Juan Pablo Gómez

El Maracaná es, sin dudas, el estadio más imponente del mundo. Con capacidad para 80000 espectadores, allí se jugó la final de la Copa del Mundo de 1950 y se decidirá el campeón del próximo Mundial en 2014. Sin embargo, no tiene comparación con un reducto, un tanto más humilde, donde el fútbol se vive con la misma, o mayor aún, pasión. Los arcos están construidos con un poste de luz cada uno y con un tumulto de mochilas, el césped, donde hay, no es brasilero y en varios sectores no es recomendable caerse, árboles impiden el despliegue el juego de algunos y más de una vez hay que rogarle a señoras, que charlan mientras sus perros husmean todo el lugar, que se corran por riesgo a que salgan golpeadas. Pero nada es impedimento para que el fútbol se desarrolle con el corazón en la mano. El Parque Urquiza de Rosario es el Maracaná de un grupo de jóvenes, de diferentes edades, que convierten un simple espacio público en el estadio más importante del mundo. La jornada arranca a las tres de la tarde cuando comienzan a llegar los jugadores a la zona del parque. Se reúnen debajo de uno de los árboles, algunos se ponen a charlar, otros se cambian para jugar y el resto agarra una pelota para comenzar los movimientos pre competitivos. Llegando a las tres y media, se disponen a arrancar el partido repartiendo a los presentes en dos equipos iguales, sin faltar alguna discusión sobre la conformación de los grupos o sobre quién atajará primero. Ni bien se pone en marcha el partido se escucha la arenga de los defensores presagiando una jornada de buen fútbol. Cada gol conlleva un grito seco y golpe de palmas para reconocer el esfuerzo de los jugadores involucradas, y cada ocasión desperdiciada provoca algunos insultos y lamentos del resto del equipo. Todo es diversión hasta que empiezan las discusiones. Una pelota que atraviesa el arco elevada del suelo inicia una deliberación de si ese balón pasó por debajo del travesaño imaginario para modificar el marcador, o si fue muy alto y es sólo un saque de meta para el rival. Luego del entrevero y el fastidio de algunos, el juego continua y con él los goles, las discusiones entre compañeros y con los contrincantes. El fútbol es constante y cada uno se juega la vida en cada jugada para poder ganar su final del mundo, sólo se detiene luego de cada gol, o en cada discusión y algunos aprovechan para hidratarse, teniendo que ir hasta una canilla para cargar las botellas cada tanto. El partido estaba al rojo vivo, la diferencia era de pocos goles y cada uno dejaba todo en cada jugada para llevarse la victoria pero apareció un factor que dejó de lado el fútbol por unos minutos. Cuatro promotoras de una bebida energizante se acercaron para darles una muestra a todos los jugadores y sacarse fotos para promocionar su producto. Luego de las risas, las fotos y de hidratarse el juego continuó. Varios tantos en los últimos minutos hicieron que el partido se alargue, ganaba por uno un equipo, luego era empate y más tarde para el otro pero nadie se iba del parque. Hasta que el que llevó la pelota gritó: “Gol gana”. Unos minutos pasaron hasta que un derechazo impacte en el tumulto de mochilas e ingrese para desatar el festejo de unos y la desazón de otros. Luego de los festejos, se juntaron todos en uno de los arcos y entre bromas, reproches y análisis del juego se prestaban a abandonar el predio. Terminaba el sábado y todos pensaban en los que les deparará la semana, esperando a que pasen rápido los próximos siete días para ratificar el buen momento futbolístico o para tomar revancha de la derrota en ése mítico estadio, en su propio Maracaná.